FÁCIL COLOCACIÓN

1 – LIMPIAR LA PARED. La pared debe ser lisa, estar limpia, seca y libre de polvo y grasa. (si se va a colocar sobre vidrio, mojarlo levemente con agua y apenas de detergente para poder manipularla mejor).

2 – PRESENTAR LA PIZARRA. Marcar con lápiz las esquinas superiores donde se colocará la pizarra.

3 – PREPARAR UNA TOALLA. Tener a mano una toalla pequeña o repasador para pasar sobre la pizarra que se va colocando y así fijarla a la pared.

4- VERIFICAR LADO CON PEGAMENTO. Comenzar por una esquina superior (la que se empezará a pegar). Despegar una porción de la lámina exterior para que quede el pegamento a la vista (asegurarse que es la lámina correcta, tocar con el dedo la superficie de la pizarra que queda expuesta y asegurarse que tiene el pegamento).

5- PEGAR LA PIZARRA. Comenzar por la parte superior e ir despegando la lámina protectora para que vaya quedando gradualmente al descubierto la pizarra autoadhesiva. Utilizar la toalla o repazador para fijarla a la pared y que no queden burbujas.

FÁCIL REMOCIÓN

Emplear un secador de cabello. Comenzar por una esquina e ir calentando el adhesivo mientras se va despegando la pizarra. AHORA YA PODÉS PONER UNA NUEVA!

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